Cap. 5 - Patapúfete

Avancemos entonces. Toby, Gerard y Elven Dedor salieron del baño y rápidamente encontraron los ropajes que necesitaban para camuflarse entre los de la tripulación.

-Este está bueno. Es de Capitán. –Emocionó Toby-
-Pero hay un problema, ya hay un capitán. –Interviene Elven-
-¿Lo conociste ya?
-No, pero seguro tiene barba blanca y pelo canoso.
-Típico.
-Como el del Titanic.
-O el científico de Jurassic Park
-O como San Nicolás
-¿Quién es San Nicolás?
-Santa Claus
-¿Quién?
-Papá Noel
-Ah. San Nicolás, sí.
-Bueno, vayamos yendo.
-¿Dónde vamos a ir? –Pregunta Elven-
-¿Cómo a dónde?, vamos a disfrutar de las lujosas instalaciones del crucero y relajarnos en este viaje. –Responde Gerard-
-Dale, empecemos bien de abajo.
-¿Del agua?
-No, vamos a las calderas.

Los muchachos bajaron por el ascensor de servicio y llegaron al piso -13: Las calderas.

-Menooos doooce yyyy menos trece. Cope, llegamos. Vamos a conocer cómo se empuja semejante barco.
-¿Y esto? –Se asombra Toby-
-Es un pizarrón con tres asientos vacíos. Como si hubiese terminado una clase.
-¿Pero clases de qué? –Cuestiona Elven-
-Vean esto en el pizarrón, dice: “Hoy: día soleado, pocas nubes”
-Pero pará, lee lo que dice al lado: “Cómo tomar un crucero, lección 1: Gritar muojojó” – Replica Toby -
-¿Saben lo que significa esto? –Pregunta Gerard-
-Claro, que van a tomar el barco.
-No. Me refiero a ésto que está acá en la baranda de la escalera de servicio. Está en código Braile y siempre me pregunté qué significa.
-Deben ser unas felicitaciones para los ciegos que llegaron al final de la escalera sin caerse.
-¡Debemos encontrar a los responsables de este plan! –Exclama Toby-
-¿Por qué gritás?
-Perdón, vamos por acá. Hay huellas de ruedas.
-Claro, son “ruellas”

El trío que se coló en el barco parece querer llegar al trasfondo de este nuevo descubrimiento. Al fin, un toque de acción: Toby, Gerard y Elven parecen estar decididísimos en detener a los villanos que, aparentemente, quieren tomar el majestuoso barco. Salen corriendo tras las “ruellas”, suben por el ascensor hasta el piso +3 y…..


-¿Una fiesta?, grandioso, ¡una fiesta! –Grita Elven-
-Vieeento, es de disfraces. Con los que tenemos puestos zafamos –dice Gerard-
-Pará Gerard. Antes de ir quiero decirte algo. –Se detiene Toby-
-Decime, dale.
-¿Te acordás la navidad pasada?, ¿el regalo que recibiste?, ¿la agenda electrónica?
-Sí, me acuerdo
-Bueno. Quiero decirte que esa agenda… Esa agenda te la regalé yo, y no Papá Noel.
-¿Entonces, con eso querés decir que vos… vos sos mi papá?
-No, sólo que me guardé la garantía por si se te rompe. Si te anda mal avisame que la cambiamos cuando quieras.
-Ah –lagrimeó Gerard-
-Dale, vamos a la fiesta. –Levantó el ánimo Toby-

Y se mezclaron con los pasajeros nomás, pero lo que no sabían ellos era quiénes se encontraban también en la tertulia.
Del otro lado del salón:

-¿Y el jefe, por qué no vino? –Pregunta Pucheta-
-Pasa que se le acabó la batería de la silla de ruedas –Responde Verugo-
-Bueno, el plan es el siguiente muchachos –Se planta Pucheta-: tenemos que registrar quiénes de todos estos pasajeros son los más adinerados.
-¿Para robarles el dinero? –Pregunta Treschiflado-
- Ja jajajaj jaja, ayyy pará pará. Jajaja jaja..ahhhh ja –Ríen Pucheta y Verugo-
-¿De qué se ríen? –Se intriga Treschiflado-
-Nada, nos causas gracia. Volvamos. No. Ese es el plan B. Recuerden que nosotros vinimos acá a tomar el barco porque, ¿qué somos?
-¡¡Piraaaataassss!! –Gritan Verugo y Treschiflado mientras improvisan un paupérrimo bailecito de gloria –
-Eso mismo, lo que tenemos que hacer es saber quiénes son los adinerados y hacer una lista de ellos. En el caso de que algo salga mal les pedimos plata para comprar un barco y ser piratas.
-¿Nos la darán?
-Si lo pedimos por favor, no creo que haya drama. ¿Qué?, ¿a vos tu mamá no te enseñó a pedir por favor?
-Sí. Bah. Sí.
-Bueno, esperemos que todo salga bien.
-¿Pero?, ¿cómo nos damos cuenta de quiénes son los adinerados? –Intriga Verugo-
-Fácil. Les sacamos las billeteras de los sacos sin que se den cuenta, nos fijamos cuánta plata tienen y lo anotamos. Después devolvemos las billeteras a su lugar y nada más. Le llevamos la lista al jefe.
-Cope

Ché, qué largo este capítulo eh. Casi ni pude interrumpir.
Lo siento, la gente quiere acción. No puedo parar.
Perdón, pero no yo no leí nada de explosiones ni nada por el estilo eh.
Bueno, está gestándose. Ya va a venir. Dejame terminar.

Escenas del próximo capítulo

-Eso es imposible. ¿Cómo que el jefe se olvidó de poner el freno de mano y cayó al agua?

Cap. 4 - Que pún, que pán.

- Ahí va la cucaracha! Matala!! – se exacerbó Tobías.
- Déjenmelo a mí – propuso Elven.

Tomando el Cuca-trap con su mano derecha, y cual pitcher experimentado, le arrojó la letal arma, a varios cientos de kilómetros por hora, al desprevenido cucaráchido.
Esa palabra, debo interrumpir, no existe.
Señor Narrador 2, quizás no existe, quizás sí. ¿Pero no tienen, acaso, las inocentes y nunca bien ponderadas cucarachas el DERECHO de recibir esta denominación, visto y considerando que sus no muy lejanas vecinas, las arañas, pueden ser llamadas arácnidos? Es injusto y hasta diría nefasto el hecho de no poder actuar con equidad ante estas dos, dignas de ser llamadas como lo merecen, especies.
Por lo menos así lo veo yo. ¿Estoy tan lejos de la verdad?
Dado que el mundo es esférico, y teniendo en cuenta que usted está en él, así como la verdad lo está (supongamos), no podrían encontrarse más distanciados el uno del otro, porque si alguno se mueve, ya se estarían acercando.
Bala.

- Le diste! La mataste! – festejó apresurado Gerardo.

Y digo apresurado porque la cucaracha (¿así le gusta doña?) tenía muy buenos reflejos. Esquivó cuánto pudo el objeto volador identificado, y éste sólo alcanzó a pegarle en dos patitas. Las dos patitas de atrás.
Fuentes informan que, a pesar de diagnosticársele esguince en ambos tobillos (uno más agudo, el otro más grave, por suerte ninguno esdrújulo) la agilidosa pasajera salió airosa de magno acontecimiento.
Claro, juntaste “ágil” con “habilidosa”. Muy ingeniudo de tu parte.
Gracias.

- ¡No, miren! ¡Se escapó rengueando!
- Uh, no! Entonces vamos!
- ¿Dónde quedan los baños? – quiso saber Elven
- Vas para allá, después para allá, ahí doblás, subís, bajas, para allá y ahí. – Ayudó Gerardo.
- Estaría bueno que mientras me decís todo eso, señales con algo. No te pido con el dedo, sería mucho esfuerzo. Pero con los ojos aunque sea. ¡Un poco de piedad!
- Mejor vamos todos. – Se solidarizó Tobi.

Y llegaron.

- A mi me da asco tener que levantar la tapa del inodoro. ¿Mirá si pongo la mano donde a otro se le escapó un chorrito de pis?, ni loco. - explicó Elven Dedor.
- Levantala con el pie nene.
- No, plegá cuatro veces el papel higiénico y usalo como asidera. Lo vi en Utilísima. – Aconsejó Gerardito.
- Ahí vamos. Che… ¿vieron que desatamos el bote para que no nos echen del barco?
- Síiiiii! – Contestaron a dúo G y T – Ay! Éeel! Abreeeeviaaaa.
- Bueno, la cosa es que noté que hay 2.789 botecitos salvavidas alrededor del crucero. Pueden usarlos para bajarnos también.
- Uh! Hay que deshacernos de ellos!
- Vamos!

Así fue como el gran e imponente crucero se quedó sin un solo bote salvavidas a cuestas. Interesante.
Sí, re. Réquete.



A continuación, una entrevista del Narrador 2 a “Pucheta”, uno de los secuaces del grupo de tres piratas comandados por su incógnito líder.
Muy buena nota, para no perdérsela.
Ay sí, yo me acuerdo, estuvo re buena. Yo me acuerdo. Re buena!

- Hola.
- Hola.
- ¿Así que sos un pirata vos?
- Y sí. A eso me dedico.
- Pero, decime: ¿te gusta esta vida?
- Y, te acostumbras, ¿vistes? No se si lo elegiría de nuevo, pero es lo que hay. De chico siempre leía historias de piratas, pero pensé que iba a ser otra cosa. Además me gusta el tema de los Auténticos Decadentes.
- ¿Por qué le agregas eses a las palabras cuando no llevan?
- ¿Cómo?
- Nada dejá. Y contame, ¿por qué tenés una pata de pelo?
- Es que de chico era medio disléxico, y nunca leí “palo”, ¿entendés?
- Por lo menos te podés hacer trencitas. Está bueno.
- Sí. Qué se yo. Peor es lo de Verugo, el más alto, ¿vistes? El entendió mal también, y tiene una pata de pila. Y se le sulfató ya. ¡¿Y Treschiflado?! Ese le pifió mal; tiene una pata de peli! ¡Y no vuelve! ¡Peli no vuelve! ¿Entendés? Johojohojoh
- Ahhh! ¿Y por qué le dicen Treschiflado?
- Porque es gordo y pelado, siempre de mal humor y con flequillo, y al costadito tiene rulos. Y siempre nos hace reír. Y está en blanco y negro. Y a lo último aparecen dos máscaras colgadas, mientras pasan las letritas y la música “pa pa páa, pa pápa paaa… papá parábarabárabara” y así.
- Y el jefe, ¿cómo se llama?
- La verdad, no sabemos. Es más, nunca lo vimos. Lleva una silla, de esas que giran, para todos lados, y siempre está de espaldas, acariciando a un loro y con un gato en el hombro.
- ¿Y qué quieren lograr en este crucero? ¿Cuál es el plan?
- Si te cuento no tiene gracia, pá.
- Es verdad. Muchas gracias por tu tiempo Pucheta.
-No, graciavó.


Como han visto, la historia no avanzó un carajo. Pero ¿qué les importa? Lo que les tiene que interesar es el recorrido, no el fin, giles. Si les molesta, no lean más. ¡No me hagan calentar!

¡¡Hey!! Tranquilizate, tonti! Vení, vení con Narrador 2 que te hace unos mimos curadores.
Me tocás y morís.
¿Celoso porque no hiciste vos una entrevista?
Dejame.



Escenas del próximo capítulo:

- ¿Entonces, con eso querés decir que vos… vos sos mi papá?

Cap. 3 - Popeye el marino soy

Mientras tanto en las calderas:

_A ver si me entienden, lo voy a hacer de nuevo, presten atención: Muuooojojo muoojoo jooo joo jooomuó. ¿Entienden?
_Jefe, lo que yo no entiendo es por qué hay que gritar adentro de las calderas.
_Es parte del plan. ¿Muy difícil es?, hace tres días que venimos haciendo este ejercicio. Sólo hay que reírse como malvados en las calderas para que retumbe en las chimeneas y que los tripulantes junto a los pasajeros se vayan asustando. Porque ahora somos piratas.
_Perdón jefe. Pero, ¿los piratas no son los que ya tienen un barco y atacan otros?
_Bueno, ya me están haciendo enojar los tres. No había plata para comprar un barco, por eso vamos a tomar este, ¿entendido?
_Sí jefe
_Bueno anoten en sus cuadernos esto que les voy a dictar
_Uhh, ¿dictado?
_Sí. Dictado, y no me sigan haciendo enojar. Anoten, tarea: buscar ropa que parezca de pirata y usarla para parecerlos.
_¿Subrayamos piratas?
_Sí.
_¿Con color?
_Como te guste

Mientras tanto, Tobías, Gerardo y El Vendedor ya se encontraban en cubierta.
El comerciante había atado el cabo del bote fuera de Borda al crucero que ya había zarpado hacía 20 minutos.

_Rápido, nos tenemos que esconder antes que nos vean los oficiales del navío y nos rajen. –Desesperó Gerardo-
_Sí, dale. Busquemos el vestuario de los camaradas camareros que duermen en camarotes para camuflarnos. –Respondió Tobías-
_Pero pará, ustedes me regalaron un pasaje. ¿Por qué me voy a estar escondiendo?, ¿ustedes no tienen nada que ver con el viaje éste?
_No. Te mentimos. Sólo queríamos los Cuca Traps. Por cierto, ¿vos cómo te llamás?
_Elven, Elven Dedor.
_¿Elven Dedor?, qué loco.
_¿Qué tiene de loco?, tengo descendencia polaca.
_Nada, nada.

Ahora los intrusos son tres: Toby, Gerard y Elven Dedor. A su vez, un supuesto grupo de malhechores reunidos en las calderas se encontraban ideando un plan para tomar el barco. Esto se pone re cope.

_¡Una cucaracha! –gritó Tobías-, qué asco. Matala vos.
_No, matala vos. –respondió Gerard-
_No, me da cosa el juguito que le sale
_Se fue. Vamos.

La costa empezó a verse más pequeñita, no había vuelta atrás. Si los oficiales del crucero los llegan a descubrir, lo máximo es que los hagan bajar en el tramo final.
A no ser que los suban al bote que amarraron al barco.

_Tengo una idea –dijo Tobías-
_¿Qué?, ¿Cuál? –preguntaron Elven y Gerard-
_Desatemos el bote. Porque si nos descubren, no van a tener cómo hacernos bajar hasta que lleguemos al último tramo.
_Dale, copante. –emocionó Gerard-

Solucionado. Nuestros amigos se avivaron.
Llegamos al final del tercer capítulo, pero, como siempre, tenemos las preguntas intrigantes que intrigan y que hacen que estés una semana intrigado comiendo trigo en un trigal sin tristes tigres porque son peligrosos:
¿Encontrarán nuestros tres intrusos la manera de camuflarse para que no los descubran?,
¿quién es esta persona que está planeando raptar el barco para convertirlo en uno pirata?, ¿lo lograrán?, ¿a dónde demonios va este barco?, y, ¿Cuándo va a terminar la historia de Quiero ser un superhéroe?

Escenas del próximo capítulo:

_A mi me da asco tener que levantar la tapa del inodoro. ¿Mirá si pongo la mano donde a otro se le escapó un chorrito de pis?, ni loco. –explicó Elven Dedor-

Nota al pié: Para mejor comprensión recomendamos leer los capítulos tomando café con leche y Magdalenas Ruízes Giuñazúes con dulce de leche en el interior.

Cap. 2 - De cómo se creó la vida (mentira!)

_ Sí, uno de estos días seguro hacen el capítulo 25, pero leelo así entendés de qué te hablo.
_ ¿Taaaan bueno está?
_ Nah… Pero tenemos Internet gratis en el barco. No perdés nada.
_ Cuca traps! A los Cuca traps!
_ Uh! Acá venden.
_ ¿Cuánto están maestro?
_ Dos pesitos jefe.
_ Cerramos en cinco! – Retrucó Gerardo hábilmente.
_ Tres cincuenta! – No se dejó vencer el intrépido vendedor.
_ Ocho! – Desconcertó Tobías.
_ Dos, y me planto! – Los desafió el vendedor.
_ Dame veinte y tomá un pasaje para el crucero que ya sale. ¿Te va?
_ Y me viene.

Se estrecharon la mano y cumplieron con sus partes. Retornaron ambos al barco, compra de 2 bombitas mediante. Una de repuesto. Eran precavidos.
El vendedor iría más tarde. Le tenía miedo a las cucarachas.

_ No sé si hicimos bien en darle el pasaje…¿Será un tipo de fiar el vendedor? – Inquirió Tobías.
_ Mirá, yo soy de un pueblito que linda con Mercedes, queda cerca de Fiar, y no le veo cara conocida. Y en los pueblitos nos conocemos todos, viste cómo es.
_ No. ¿Es linda Mercedes decís?
_ Che, se va el crucero! Nos quedamos afuera! La gran puchaaaa!!
_ ¿“La gran pucha”?
_ Así dicen en mi pueblito.
_ ¿Cómo hacemos ahora?
_ Gritemos!
_ No! Ahí viene el vendedor con un bote! – Señaló Tobías.
_ No te ñales asqueroso! – Cabe destacar, que en el pueblito de Gerardo, “ñalarse” significa “meterse el dedo en la nariz hasta la segunda falange, inclusive”.
_ Pero no me ñalé, señalé! – Aclaró los tantos.


Hombre precavido si los hay, el vendedor había traído consigo “por si las moscas”, un bote con motor fuera de Borda.
No quiero pecar de pendante, señor Narrador 1, pero “borda” no va con mayúscula, dado que éste no es un nombre propio ni está al comienzo de oración alguna.
Estimado Narrador 2: el vendedor, y acá comenzamos a ahondar en su identidad un poco, había salido (escapado, quizás) del hospital psicoasistencial José Tiburcio Borda, llevándose como suerte de souvenir, dicho bote con motor. Así que sí; va con mayúscula.
Dispense usted la vana interrupción, Narrador 1. No repetirase semejante altercado en ningún futuro. Nin gún.
Todo bien ché. ¿Al final saliste con la minita esa?, ¿una atorranta, no?
No veo conveniente el tratar temas de esa índole en este espacio, señor Narrador 1. Y menos el dirigirse de manera tal hacia una señorita. Dicho sea de paso, me reservo toda información de mi vida personal, no me interesa ser una figura pública.
Marica.


_ Dale vendedor! Meté el bote al agua que se nos va! Se nos vaaa!


Así fue la primera desventura de nuestros camaradas de los camarotes, o recámaras.
Por suerte, todo salió bien, alcanzaron el barco y colocaron los correspondientes Cuca traps a oscuras. Luego colocaron la lamparita que faltaba.
No olvidemos que se sumó a la tripulación, a último momento, sobre la hora, un nuevo pasajero, recordándonos levemente al galancete Jack en aquella épica aventura cinematográfica.
¿No te digo que sos marica!?
Me refería, claro está, al vendedor con el bote a cuestas.
Si se acuesta con el bote, le va a costar dormir, ¿no le parece señor?
En fin; claro está que ninguna de las preguntas planteadas en el capítulo previo fueron contestadas. Pero, ¿a quién le importa? Si ya empezó esta aventura genial!
A mí me importa…


Mientras tanto, en las calderas del Crucero:
_ Muojojojojojo! Joooojojojojojoooo! Mmmmmuuuoooojojoooooohoho! Joooooooo! Ahhhh... Listo.
Un poquito más: Jooooooooooooooooooooooooooooooooo jojojojorojojo!


¿Quién será el artífice de tan diabólica carcajada? ¿De qué se ríe?, ¿qué hace en las calderas? ¿Habrán exterminado a las cucarachas nuestros entrañables y recientes amigos?
¿será marica Narrador 2?
No. Le pido que se dentenga con ese asunto infantil y homofóbico.
Creo que ya nos respondió.
Todas las respuestas estos interrogantes serán develados en el próximo capítulo.
Junto con las preguntas del primero, eh!


Cap. 1 - 4 Titanics + 2 Queen Mary´s



-Dejá, dejá, yo lo arreglo. Sólo alcanzame la llave finlandesa.
-¿Finlandesa?
-¿Qué dije yo?, ¿Finlandesa? Me equivoqué, Islandesa.
-Ahh, con razón. Tomá. Mirá que tenemos de todos los países eh, y justo pediste esa.

Queda muy poco, sólo algunos retoques de pinturita y algunos tornillos que ajustar. Pasaron ya, unos dos años desde que se erigió la pieza fundamental de esta nave. Increíble como nada, creíble como mucho. Para que se den una idea, es como cuatro Titanics arriba de dos Queen Mary´s en una pileta con agua re grande. Chimeneas para el humo de las calderas, para las parrillas de los seis restaurantes y hasta una para Papá Noél, con temática navideña. Guirnaldas, lucecitas, soquetes, esas cosas.
Ya va a haber momentos para ser más descriptivos sobre las lujosas instalaciones de esta ciudad, vamos ahora con la historia de los protagonistas de la novela: se trata de Gerardo y Tobías.

La empresa constructora que ganó el concurso para construir este gran monumento acuático los contrató hace un año y medio para labores relacionadas con nimiedades.
Sí. Nimiedades, osea boludeces pequeñitas. Imagínense que en una obra de tal magnitud no se acostumbra observar si un tornillito entró en diagonal o derecho, o si la pintura de algún salón es más fuerte en una pared que la otra, o bien, si hay cucarachas en los camarotes. Bueno, ellos fueron elegidos para hacer estas sandeces.

-Al control remoto del televisor de este camarote no le anda el número 4.
-Si, hay que comprar un universal. También tengo que conseguir algunos Cuca Trap. Están por todos lados.
-Ahí va una! –grita Gerardo- Pisala!
-No, no puedo. Me da cosa. Matala vos!
-Se nos fue. Vamos.

Un año y medio no es poco, y nuestros dos trabajadores se fueron enamorando de su labor. A tal punto en que creían que las tareas que les designaron eran realmente importantes y esenciales para el eventual zarpe del barco. Ellos saben en el fondo de su corazón, cerca de los pulmones, que va a llegar el momento en que van a ver partir el buque. Por esto, y hace ya tres meses, es que están ideando un plan para formar parte de la tripulación, sin el consentimiento de las máximas autoridades del navío.

-Bueno, vamos a comprar las cosas que necesitamos así luego podemos seguir con el plan, nos falta poco.
-Sí dale, pero pará – se detiene Gerardo -. ¿Qué pasa si cuando nos bajamos para ir a comprar las cosas el barco se va?
-Eso nunca. Mirá lo que tengo acá: la lamparita quemada del baño de uno de los camarotes. ¿Creés que se van a ir sin luz?
-Sos un capo. Ahí va otra cuca!, vamos rápido por los venenos.


¿De qué se trata el plan que idean estos dos?, ¿por dónde viajará el gran buque? ¿un crucero puede ser una persona que se dedica a cruzar calles?, y los que hacen cruces donde Dios está colgado para vender, ¿cómo se llaman?, ¿cruceros también?
¿Son muchas cucarachas o es una sola la que anda por ahí girando?

Estas respuestas y más, las vas a encontrar en el próximo capítulo.